domingo, 13 de mayo de 2012

31 = 13

A veces esperamos el momento de ver como toda obra a la que nos consagramos llega a su fin. A veces contemplamos como esas obras no acaban nunca y entramos en una fase de desesperación. A veces concentramos toda la energía en un solo punto del universo con la suficiente habilidad para olvidarnos de todo lo demás, pero sabemos que no podemos hacer nada por evitar que el universo este ahí esperándote, perturbado y orgánico, una vez termines tus pesquisas con la inmortalidad, ya sea esta escribir, dibujar, contar, transgredir, luchar,… cualquier faceta de tu vida que necesite pagar un precio por conseguirla siempre es un alto precio.

Y en ese mismo momento empiezan los problemas. La magia te dice que tienes trece años, y uno lo escamoteas para guardártelo en la manga, que tu mente navega hacia atrás y hacia delante en el tiempo como una peonza cuántica y que podrías tumbar el muro de una presa a base de inferirle un torrente continuo de palabras e ideas inyectadas a chorro. Sin embargo la ciencia te golpea por la espalda con su guante de treinta y un años diciéndote que no eres nadie, que no has terminado todo lo que te proponías terminar y que te quedan taaantas cosas por hacer que no vale la pena que empieces porque no te da tiempo para acabarlas.

El mundo se derrumba, lo vemos en la tele, prensa, radio y en las calles y los corazones siguen dos caminos bien marcados, o se vuelven pétreos, insensibles y moralmente alienados o, por el contrario, laten tanto, tanto y con un pulso tan acelerado que corremos el riesgo de que se nos salga por la boca, se nos pare en mitad de una curva o reviente segregando una mezcolanza de placer, dolor, placer, dolor.

Y cojo un trozo de rama y me agacho a escribir unas palabras en la arena, mañana vendrá el viento, una ola, los pies de alguien que no leyó al pasar, y se las llevará. Pero hoy escribo: “Chicos, nos estamos destruyendo, algunos con mentiras, otros con dinero, algunos incluso nos matamos con amor, ¿Quién despierta tus neuronas? ¿Quién riega tus plantas con cifras de mas de cuatro ceros?  ¿Quién te pone una losa encima grabada con marca R.I.P. para que respires poco o nada mientras la sujetas? ¿Quién, aunque, bien te quiere te hará sufrir?” Después de escribir todas estas preguntas tiró la rama y me dispongo honestamente a responder a las preguntas, difíciles de responder de forma abierta a la humanidad entera. Splash, llegó una ola y borró las preguntas.

Con los pies mojados, voy en busca de otra rama seca, miro al horizonte, bajo la mirada, escribo en la arena…

2 comentarios:

  1. Sutil, intenso, inspirador... precioso. Como siempre.
    Un beso grande

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  2. ...
    Para nacer este nuevo nacimiento me quedé desnuda sobre una ausencia larga.
    Caminé sobre ella como quien anda la nieve sabiendo que es para siempre nieve, como quien sabe que la derrota tiene el interminable rostro del adiós, como quien conoce la raíz del árbol y ha germinado en semilla discretamente.

    Esta llamarada que no quema encendida en la noche como una fuente.
    Esperando la llegada del último barco a la playa en eternidad desierta, esperando que del bosque el pájaro de fuego extienda sus alas y cante, esperando que el mar inunde la luz rompiendo en espuma.

    Ahora que de las renuncias nacen dedos, manos, sílabas olvidadas...
    Ahora que de los crepúsculos se alzan auroras como trigos verticales...
    Ahora que de los silencios inscritos en la piel como siglos se expanden afirmaciones, gestos, asentimientos como labios en luna....

    Sé que para nacer este nuevo nacimiento me quedé desnuda sobre una ausencia larga...


    Danaelaia ;)

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